Blogia
Carolina

MIS TEXTOS

THIS ROAD

THIS ROAD

Cuando llega un momento que ser uno mismo es cansino sólo nos queda jugar a ser otro.¿ Y cuando este juego finalmente nos aburre? Sólo queda el absurdo, apartarse, mirar el juego desde fuera. No soy nadie, porque siempre me juzgaron de ser “ alguien”, de ser “ eso”, de ser “ así”, de ser tantas cosas que ya ni recuerdo porque me siento fuerte para no recordarlas y, ni siquiera, evocarlas. Centrar la vista en mí misma, sin olvidarme que el mundo es simplemente eso, un mundo perfecto.

Podría hablar de mis pesadas cadenas. ¿ Pero que hice para tenerlas que arrastrar siempre conmigo? Hasta un reo se sentiría más libre. Porque morir no es un peso si tomamos conciencia de que es algo que está ahí. Y cuántas cosas están, pero no las vemos, cuántas lágrimas vertidas sobre muros de cemento, cuánta lacra universal ensuciándonos la piel. Déjame que te cuente, no soy una actriz, simplemente quiero que me dejes hacer y deshacer a mi humilde manera.

Sí, sé que cuando andas mirándote los pies, andas mirándote el alma. Y sólo me queda observarte, estar a tu lado, quererte. Creerás que no tengo la suficiente paciencia para encontrarte pero perdóname si mi mundo interior es tan grande que me pierdo en él y no sé dónde encontrarte. Te escondo detrás de arboledas, te escondo ante mí para no perderme. Y me pierdo en la horrible lucha de que , por fin, algún día, me conozcas. ¿ Por qué no me ves más allá de mis sonrisas idiotas, de mis silencios incómodos, de mis prejuicios-juicios? ¿ Por qué no quieres o no pareces conocer mi pequeño universo? Si me mostrara ante ti, tan sólo un poco, huirías. Y ya estamos de nuevo...¿ Acaso soy Dios para poder decidir tu libre albedrío?

Sé que detrás de tus medias sonrisas me estás descubriendo. Me ves entera, pero me hablas a medias. Pero no quiero engañarme. Todos lo hacen. De mientras me conformo con una copa, una buena copa.
¡ Ahora ya estoy preparada!

Henry Miller una vez escribió “ te voy a meter la matriz del revés, Tania”. Así creo que funciono, no me gusta el dolor pero me encanta observarlo en boca de otros. Pero mi boca, ante él, ya está sellada.

¿ Cuántas millas me faltan para llegar al final de this road? ¿Cuántas caídas, cuántas caras largas, cuántos reproches me quedan para finalmente ser? Lo mandaría todo al carajo, si fuera posible. Maldita cobarde, alguien podría decirme que soy más puta que las gallinas. ¡Siempre tuve que ser perfecta! Se esperaba tanto de mí que de tanto esperar todo se desvaneció y aparecí imperfecta, heterogénea.

EL MIEDO DE LA PALABRA

EL MIEDO DE LA PALABRA


La palabra miedo me infunde respeto.

Así es. El miedo es lateral, coetáneo a todas las cosas. Antes no tenía miedo. Pero antes era antes.

Me gustaría poder echar la culpa a alguien. Sería más fácil. Emitir un juicio, poner una etiqueta. Pero de nada serviría, ya que esas mismas etiquetas encarcelaron mi libertad.

La palabra desconfianza me lleva a la desidia. Me pregunto porque existirá esta palabra que nunca se puede disfrazar.

La palabra amor me desconcierta. Incapaz de vivirlo como un río que fluye solo, sin fuerza. En armonía. Ahora el tiempo está entre mis piernas.

La vida se me escapa. Cómo corre, apenas la veo a lo lejos. Y por las calles ando sola, creyendo que un día despertaré de mi gran sueño.

En el mundo de los ciegos, tengo una visión infinita. Vuelo a través de mentiras.
Y toda la gente tiene sonrisa de bufón. Sus dientes son trozos de hielo.

Ismael me sirve un café con leche. Se sorprende de la hora qué es. Demasiado temprano. Nunca leo el periódico por la mañana. No quiero enfrentarme a la realidad con los ojos aún cerrados y la mente en mis bellos sueños. Prefiero ver a esas chicas ejecutivas, trajeadas de negro. Huelen a maquillaje y a perfume. Corren de un lado a otro. Parecen tan vivas y están tan muertas. Al menos tienen algo fijo. Hablan de trabajo. Qué bello tener poco de que hablar, qué felicidad. Lo peor es tener demasiado de que hablar y pocos receptores.

Antes era alguien, antes tenía un nombre. Pero antes siempre fue una utopía, un vago recuerdo de infancia. Ayer podía ocultarme, jugar a ser otra. Ahora, el tiempo del desencanto, soy así, un ángel caído del cielo.¡ Soy así! ¿No te gusta tu ángel con alas negras? Pobrecito, preferirías que apareciera en tus mejores momentos. No soy mujer de estrategias, no soy una femme fatale. No me alejaré de ti para que te acerques. No soporto vivir en la ansiedad, estar sedienta de una palabra amable. No me alejaré de ti para que me encuentres. Preferirías que lo hiciera, al fin y al cabo debería ser yo la conquistada. Pero soy víctima, finalmente. Mi sensibilidad es tu arma de doble filo.

No concibo la vida sin amanecer al lado de un cuerpo aún caliente. No amo a las personas, amo lo que me hacen sentir. ¿Tan terrible es eso? Estoy partida en dos, y no se recoger los pedazos. Por eso nunca parezco sincera, soy la gran mentirosa. Pero cuando soy sincera siguen creyendo que, detrás de mi llanto, existe un guión, un absurdo guión regido por tópicos.

¿Qué solución me queda?

Las palabras me infunden miedo. Pero las necesito. Horribles, tenaces, persistentes, orgullosas. Malditas palabras.

¿Qué hay detrás de ellas?

MIEDO

SINTONIZANDO UNA VIEJA RADIO


¿ No crees que la radio cuando uno está triste y solo es tremendamente melancólica?
-Cierto, yo nunca la escucho.
- Van sonando las canciones como fruto del destino, no puedes escoger que canción vendrá y no podrás evitar ni siquiera escuchar el principio.
- Cuando estoy triste, me gusta desnudarme, servirme una copa de whisky, y bailar solo en medio del salón.
-¿ Con qué música?
- No lo sé, el sábado la compondré.
- Yo tampoco lo sé, sólo que en la radio dan canciones patéticas.
- Podrías escoger el destino de esas canciones si no la encendieras.
- Perdona, ¿ Acaso te digo yo que debes estar ridículo bailando en tu salón bebiendo alcohol para resultar aún más loco, y eso te gusta, que te consideren un pobre soñador, un bohemio, un intelectual fracasado y un poeta maldito.
- Creo que te llaman al teléfono, por la otra línea.
-Mejor, ahora llega otra canción.

Era él. Ahora sonaban en la radio unas piezas de música clásica. Cuánto tiempo había sido tan sólo un sueño. Todo había sido un espejismo. Y ahora tocaba vivir en la soledad de un recuerdo, a su sombra, a su lado, de espaldas. Pero aún así creía que en su balanza los buenos momentos hacían que se desequilibrara. Y decidió esperar a que un día él le volviera a sintonizar la radio.
Fue divertido la otra noche. No pensaba que lo iba a ser pero resultó que si. Ahora se sentía a la deriva, perdida en todas partes. Qué importaba. Intentaba ver más allá, descubrir otras fuentes de ocio, otros quehaceres. Pero que importaba si iba borracha.
Fue la reina de todos los gays del club.

- Hola, no pensaba que volvieras a llamarme. Ya se sabe que después de hablar con él eres una pobre niña indefensa y todo te duele. Dan ganas de partirte la cara con una buena bofetada y decirte, ¡cállate niña malcriada!
- Creo que estábamos hablando de qué hacíamos en nuestros momentos de tristeza.
- Yo cuando bebo no puedo escribir, solo bailar, llorar, reir. Bueno, a veces también follar pero luego es tan agotador y vacío! . Me gusta hacer fotos, pasear, pasear desnudo en verano por el jardín, llamar a cómplices o caminar por la ciudad. Razonar porque no hago esto más a menudo, poder hacerlo con alguien pero no lo veo factible. Ni siquiera sé porque te estoy contando todo esto pero da igual, es tan bonito como romántico. Vomítalo todo, no te dejes nada. Pero hazlo, a través de tus palabras iré construyendo las mías.

- No sé, me apetece un beso largo y luego un abrazo. Muchos muchos besos de caramelo, de infancia, de algodón. Muchos besos de parque, de cielo, de barca, de estanque. Besos que sonrojan las mejillas. En fin, sabes qué, cuando quiero seducir a un hombre soy lolita y cuando quiero seducir a un niño soy poeta y maestra. Leí a Navokov a los 14 años. Eso lo resume todo.

- Que significa para ti el sexo?

- No sé.. Tal vez una unión, un sueño, la muerte, lágrimas. Un huracán que se lleva mi cuerpo, mi alma, mis fragmentos, mis recuerdos. Compartirme..

- Hace poco me compartí con una desconocida. Lo hice de una forma visceral, es una receptora perfecta. Me encanta hacer estas cosas, aprendo tanto de ellas… tanto.

- Eres ambiciosa?

- Normalmente sí. Pero ando triste, y la tristeza se come mis ambiciones.

-Pareces muy pasional, una pasión con un punto perverso. No sé, te hace más segura…. Te mueves más por poesía. Yo, por metáfora. mi espejismo es mas un juego de asociaciones e impulsos del sentimiento que intento dar cordura o razón solo en el caso del desbordamiento…Soy racional hasta cuando me dejo llevar. Tiene muchísima gracia.

- ¿ Por qué estás triste realmente? ¿ Crees que todos tus problemas son causados por tu actitud?

- Yo, lo único que creo es que ese huracán se lo llevó todo. Y ahora estoy agarrada al único pilar que resistió a su fuerza. Ahí, esperando a encontrar una solución, pedir ayuda, moverme. Me siento pidiendo limosna, implorando un resquicio de amor. Quiero que las canciones sean un poco más alegres. Sí, sé que escuchas la misma cadena y quizá él también querría escucharla pero sus oídos están ya tan lejos de mi música.

Fue divertido verle. Por un momento creyó que ambos estaban en el mismo lugar. Se reían. Ella intentaba buscar su mirada, decirle, ¡eh! Aquí estoy, soy yo, la misma de siempre. Pero se sentía un fantasma del pasado, un espíritu enrabiado, melancólico agarrándose a la vida siendo reina de todas partes y esclava de su presencia. Sentía serpientes en su vientre, hielo en su sexo, yeso en el corazón. No era dueña de si misma y sólo pensaba en como resucitar ante él. Se imaginaba ante él desnuda, débil, vulnerable, salpicando lágrimas por los ojos, vomitando tristeza. Él sacaría una pistola, la pondría de espaldas, deslizando la fría punta de la pistola por su piel. Entonces ella se giraría, intentaría sacarle la pistola, comprar la compasión entre sus piernas y al primer suspiro arrebatarle el arma.

Y es que se había vuelto loca de amor.

Un día fue la reina. Un día brillaba. Y él decía “ es como si hubieras dejado de brillar…”. Murió cuando oyó esas palabras y se imaginó siendo un sol en el ocaso, a lo lejos. Como esos días de invierno que aún calienta el sol pero sigue haciendo mucho frío.

TIERRA MADRE

TIERRA MADRE

Hoy ya me cansé de mirar al mar. Sintiendo las viejas nostalgias, los recuerdos impagables, las sonrisas que jamás se repetirán. Hoy volví a beber café. Un viejo hábito molesto y delicioso. Qué sería del invierno sin un café bien cargado por la mañana. Últimamente ando metida en eternos silencios. No hay nada que decir, y siento miedo. Pero esperaré, por si acaso. Aunque, ya me cansé de mirar al norte, de mirar a la misma dirección, de mirar atrás y de reojo. No hay nada que decir, y eso empieza a asustarme de verdad. ¿ Acaso no lo crees? Yo también soy pequeña y frágil. Y sufro cuando no estás, no soy tu madre, pero soy un ángel. Y quiero protegerte, tal vez, porque ya no sé cuidar de mí misma o ya no necesito hacerlo porque me crecí ante la adversidad. Después de horas a tu lado, empecé a creer imposible el hecho de amanecer en la tan temida soledad y, de repente, verte ahí, tumbado hacia un lado, mostrando solo tu espalda y acercarme, olerte, sentirme plena. Ya lo ves, las mañanas son vulnerables y las noches guerreras y valientes. Hundir mi nariz en tus cabellos y sentir la vida enraizada en tu pensamiento. Olerte nada más, meterme dentro de tu ombligo. Y daré lo mejor que hay en mi, si es que aún me queda algo en el baúl de los secretos. Porque toda yo soy un gran secreto, el enigma aparentemente sencillo, tú vida y tu muerte, la gran elegía, la muerte súbita. Quiero subir por tus piernas y arrancarte el corazón.
Hoy ya me cansé de repetir viejas historias y costumbres. ¡Pero son tan necesarias! Hay que salir del hogar, pero siempre, sabiendo que podrás volver. No sería nada sino tuviera mis pequeñas tradiciones y sintiera el peso de la tierra. Pero sería tanto si esta misma tierra no me atará los pies con sus raíces. Y, no me gusta ser de nadie, aunque mis pies se hundan irremediablemente en la tierra mojada.

MÍRAME... NO PUEDES AYUDARME

MÍRAME... NO PUEDES AYUDARME

Maldita dueña de mi misma, ahondas en terribles añoranzas. Aún no sé si he permitido que el sueño venza a mi
angustia. Es terrible ser una misma, sobretodo cuando pintas el cielo de esperanza y cuando deseas ser poeta triste y condenada a la fugacidad de una palabra.
¿Hoy? ¿ Quién lo dijo? Mira mis ojos, son vivos y están cansados. Miro al vacío y pienso si tú también caes en mis
abismos... Pero no puedo ayudarte. Hace tiempo que dejé de pensar en los muertos.

Me repito hasta la saciedad. A veces resulta agotador, insípido, humillante. Qué viejas son mis palabras. Las siento
como aquellos viejos que necesitan de niñas aún púberes para sentirse un poco más jovenes. Pero siguen siendo viejos
y, lo peor, caen en el más absurdo de los ridículos.

Pero no puedo ayudarme. Hace tiempo que dejé de creer en las mentiras.


GUSANO IMPERTINENTE

 

Cansina,penitente, esclava.

Así son las palabras que

desgarran mi existencia

futil. Me agarro a la sonrisa

y la estiro hasta que la boca

revienta. Tus ojos son

imborrables y tu recuerdo

una mala borrachera, una resaca

idiota, insoportable. Camino

a tientas. O, quizá, sólo me arrastro

entre la maleza. Soy un gusano

inquieto e inmundo. Así, viviendo

en la tibieza de tu cuerpo. Me retuerzo

en tí, buscando un calor inexistente.

Así voy dejándome ir... Buscando

mi hogar, siempre buscándolo.

Y así estoy, sin techo. Y siempre,

agotadora ante los demás.

Gusano impertinente.

 

NO ME OBLIGUEN A MORIR ( ¡AÚN NO!)

NO ME OBLIGUEN A MORIR ( ¡AÚN NO!) Aún no...
No lo ves.
Aún no es mi momento.

Soy mala para tí,
soy un deshecho humano.
No lo ves, solo soy
imperfecta aunque
deshonesta, egoísta,
egocéntrica, insana.

Te sorprendo cada día,
abriendo tus ojos cerrados,
por inocencia vaga, fantasía.
No me reconoces, es que ni
tan siquiera me conoces.
No tuviste tu momento,
tampoco quise dártelo.

Aún resisto de pie,
y te duele verme mujer,
te lastima mi conducta
estoica, precaria,
insulsa y despechada.

Aún no.
Y esta vez, debes entenderlo.

ÁRBOL MILENARIO

ÁRBOL MILENARIO Uno de esos días. Sí, un día de esos que sientes que el aire se asfixia en tus pulmones, el sueño y el cansancio se van apoderando de mis manos, de mis ojos, de mi apariencia de rosa fresca. Uno de esos días en que el día y la noche se igual en un mismo tiempo. El tiempo del desencanto. Y me pregunto cuando llegará el oxígeno esperado, cuando mi interior se poblará de bellos árboles que se llevarán el dióxido de la desídia.
Uno de esos días.Una carta desde el bosque, la llamada de los árboles. Qué bello poder sentir que basta tu presencia siendo árbol milenario lleno de oxigeno encantado.

A veces me siento como una niña en plena pubertad... Con tanto que aprender. Otras, siento que ya soy una mujer que vivió demasiado cuando no tenía que vivir. Crecí a destiempo conservando rastros inequívocos de inocencia adulterada.

BELLA DURMIENTE-MAMÁ

BELLA DURMIENTE-MAMÁ Ahora duerme. Plácida y hermosa.
Parece una bella durmiente muerta
En su lecho. La miro y pienso que
Ahora duerme en su sutil transparencia,
Envuelta de su perfume de rosa.

Quiero tocarla en su blancura de nube,
Paloma y sábana. Quiero decirle que más
Allá de las palabras existen flores muertas,
Jardines de esperanza.

Ahora duerme. Maldito sea el sueño
De no poder decirla que la quiero. Tiemblo
De pensar que la muerte no es generosa y
Que la vendrá a buscar...¡ No deseo eso!

Reposa sus manos de oro en su vientre,
En mi hogar. Mueve sus pies de seda
En un gesto de dulce feminidad.
¡Muerta ya no está!
Quiero abrazarla pero me ciega el orgullo,
La codicia.
¡Piedad! ¡ Piedad para amar a mamá!

DESAYUNO CON LA MUERTE

DESAYUNO CON LA MUERTE Si me tocas, juro matarte.
Esta es la última vez
que vuelvo a entregar
un pedazo de mi alma.

Si me besas, te tiraré
en un río de miserias.
Asesinaste mi calma,
prendiste fuego a mi
sonrisa. Aún muerta
profanas mi tumba.
Siento tus dedos
como gusanos rozando
la piel muerta. Las
uñas siguen creciendo,
pero todo está inerte.

Estamos ya muertos
y seguimos viviendo.
Larga agonía de un
final predecible
(Pero no quiero)

Pero estamos ya muertos.
Y mañana desayunaremos
con nuestro
eterno silencio.

Carolina Bosch

17-4-05

EMBRIÓN

EMBRIÓN EMBRIÓN

Y después del último suspiro,
respiraré de nuevo el aire
fragante que tú me dabas.

Savia de tu árbol,
fruto de tu tierra.

Esperma difuminado.
Lléname de ti.

(Ahora)

Riega la semilla
que dará un fruto que lleve
tu nombre. Embrión
que se rebela.
Lléname de ti.

Carolina Bosch

( EDITADO EN “AIRES DE LIBERTAD” POR EL CENTRO DE ESTUDIOS POÉTICOS DE MADRID)